‘‘Despertarme y tener puestas las cadenas me hacía sentir miserable’’

INGRID BETANCOURT. Los reporteros del diario argentino "Clarín" entrevistaron en Bogotá a la ex candidata presidencial a horas de su increíble liberación.

 

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Testimonio. "Lo que más recuerdo son las marchas en la selva", dijo Ingrid en la entrevista al recordar su cautiverio. (Foto: EFE)
 
 
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Reencuentro. El abrazo anhelado con su madre, Yolanda Pulecio, y el tierno saludo con su esposo, Juan C. Lecompte.
 
 
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Fiesta. La liberación de Ingrid generó euforia en el mundo, mientras ella otea ahora su horizonte político.
 
Reposada, elegante, maquillada por primera vez en más de seis años de vagar por la selva en cautiverio, la ex senadora Ingrid Betancourt se dio tiempo, después de la maratónica jornada que le tocó vivir, para conversar en Bogotá con los enviados especiales de Clarín. La entrevista la publicamos en exclusiva para Perú por acuerdo con el grupo editorial argentino. Nuestro especial de hoy trae también en las siguientes páginas la investigación de Semana que habló con sus captores y los rehenes liberados, quienes revelaron que Ingrid intentó fugar hasta en cuatro ocasiones. Igual una investigación de cómo el ejército colombiano preparó el golpe contra las FARC y que acabó con la liberación de la ex candidata presidencial y 14 secuestrados. Además análisis y el testimonio de la peruana, cuyo esposo norteamericano fue uno de los rescatados.

Pablo Biffi y Augusto Rojas. Bogotá.
Enviados especiales de Clarín.

¿Qué fue lo más duro durante su cautiverio?

Mmmm. ¿Lo más duro? Todo, si hay que enumerar te digo que las cadenas. El estar durmiendo y despertarse de un momento a otro con las cadenas. Eso te hace sentir miserable. El recibir un trato peor que el de un perro, eso es muy duro.

¿Qué más recuerda de esos momentos?

También las marchas. Era terrible el tener que marchar con la ropa húmeda, caminar, caminar, bajo un maltrato permanente, con animales al acecho, en una oscuridad total y la mayoría del tiempo bajo la lluvia. Lo otro era la negativa de las FARC a suministrarnos medicamentos. Yo me enfermé de cosas sencillas, de cosas que con un tratamiento sencillo se pueden combatir: diarrea, vómito, úlcera... pero la guerrilla no me quería ayudar y fue gracias a su desatención que me vi grave en varias épocas. Y uno no se da cuenta de eso. Descubrí mi gravedad en la mirada de mis compañeros.

MEMORIAS DE ESPANTO

¿Y cómo superaba ese momento?

Llegó un momento en que yo perdía el conocimiento y un compañero, William Pérez, me tuvo que alimentar, como a los niños chiquitos. Me decía: coma una cucharada por Lorenzo, esta otra por Melanie... y eso me daba fuerza para no morir. Llegó el momento en que me tocaba decir mentiras para que me dieran medicamentos. Decir que era para otro secuestrado porque a mí me los negaban, el trato era tan humillante. Me trataban como a un enemigo.

¿Cuál va a ser su futuro, Ingrid, se ve como presidenta de Colombia o le gustaría hacer política en Francia?

Huy. Acabo de salir de la selva y hablar de presidencia me parece tan lejano. No sé. A mi Francia la quiero con toda mi alma pero si hago política será en Colombia. Ahora, yo he pensado que quisiera trabajar por Colombia pero al final de mi vida quisiera que me enterraran en Francia, creo que les debo eso.

¿Alguna vez consideró la posibilidad del suicidio?

La tentación del suicidio es permanente en todos los secuestrados y algunos van de ese estado al ensayo de suicidarse y de tratar de hacer algo para acelerar el suicidio. En mi caso la tentación era diaria, es decir, en el sentido de pensar en el suicidio y decir: ¿es una opción, seré capaz, será que es peor, qué pensarán mis hijos? Y siempre terminaba por descartarlo porque tenía un polo a tierra muy fuerte que era la llamada radial diaria de mi mamá en que me ponía al tanto de lo que estaba sucediendo con mi familia, con mis niños.

LA SOLIDARIDAD

Usted llamó a otros gobiernos latinoamericanos a comprometerse más con la situación de los secuestrados en Colombia y mencionó a la presidenta de Argentina. ¿Qué espera en concreto de Cristina Fernández?

Tengo un agradecimiento enorme hacia el pueblo de Argentina que siempre me ha acompañado. A la presidenta Cristina Kirchner no tengo cómo pagarle todo su apoyo durante mi cautiverio.

¿Cómo lo registraba desde la selva?

Les voy a contar una anécdota. Me impresionó una noche de insomnio mientras escuchaba Radio Francia Internacional saber que había una marcha en París a favor de mi liberación y entre las personas que marchaban estaba la señora presidenta. Ese gesto nunca lo olvidaré y por eso ahora pienso que el papel que puede jugar la Argentina para lograr la liberación de los rehenes que quedan en la selva es fundamental. Estoy segura de que la presidenta y el pueblo argentino nos volverán a tender su mano.

¿Esto puede servir para que haya otra visión del conflicto colombiano y de los rehenes?

Yo pienso que frente al problema de los secuestrados colombianos y a otros problemas de la región no puede haber fronteras. Tenemos que dar paso a la solidaridad de los pueblos y Argentina es muy sensible. La señora presidenta tuvo la gentileza de recibir a mi madre cuando yo estaba secuestrada, ella nos acompañó durante las tristezas y ahora queremos que comparta nuestra alegría.

En la rueda de prensa en la embajada de Francia, Ingrid –que vestía traje sastre negro y una elegante blusa blanca con rosado, además de un muy buen maquillaje-- dijo que no tiene evidencias de vínculos de las FARC con los gobiernos de Ecuador y Venezuela.

DERROTA DEL 'MONO JOJOY'

¿Qué era lo que más extrañaba en la selva?

Todo. Ya había olvidado lo que es una ducha con agua caliente y cosas tan elementales como ir al baño a orinar sin ser espiada.

¿Qué futuro les ve a las FARC?

Este fue un golpe a la estructura del Mono Jojoy (jefe militar de las FARC), es una derrota suya. Y espero que no castigue a la tropa. No creo en la sinceridad de las FARC en relación con el acuerdo humanitario que pregonan. Siempre nos trataron como una mercancía para justificar en el exterior que son algo más que un grupo de narcotraficantes.

Usted hizo una solicitud al presidente Rafael Correa de Ecuador y a Hugo Chávez de Venezuela para un acercamiento con el presidente Uribe y trabajar juntos por la liberación de los rehenes, pero Correa dijo que no lo hará. ¿Qué opina sobre esto?

Lo único que le puedo decir a Correa es que tenga en la conciencia de que todavía hay secuestrados en la selva. Los presidentes no actúan a título personal, representan los intereses de un país.

¿Estuvo alguna vez en territorio de otro país? ¿Tiene evidencias de vínculos de las FARC con Venezuela o Ecuador?

Nunca supe dónde estaba, No sé si estuvimos en otros países. Ahora, evidencias de vínculos de las FARC con otros gobiernos no tengo pero hubo cosas. La tropa quiere a Chávez.

CLARA ROJAS: "Sentí a una Ingrid cálida"

 
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Emmanuel. Ingrid con el hijo de Clara Rojas, en la embajada francesa.
 
La dirigente política colombiana Clara Rojas, secuestrada junto a Ingrid Betancourt en 2002 y liberada a principios de este año tras una gestión liderada por el presidente venezolano, Hugo Chávez, y la senadora colombiana Piedad Córdoba, dijo que el reencuentro con la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, de la que ella fue compañera de fórmula y secretaria personal, fue cálido y emotivo.

"Sentí a una Ingrid Betancourt cálida y emotiva en nuestro reencuentro", dijo Rojas en declaraciones publicadas por el portal de Internet de Caracol Radio, en Bogotá. Rojas confesó que volver a ver a su amiga le significó una total tranquilidad, ya que pese a estar libre vivió con mucha angustia la continuidad del cautiverio de Ingrid.

"Nos deja tranquilos verla ya en ese momento donde se toca la libertad. No hay más que sufrir", dijo Clara a la emisora colombiana: "Cuando supe de su rescate me sentí muy feliz, pude acompañarla y tan pronto la vi, experimenté mucho alivio", añadió Rojas.

La dirigente reveló que la conmovió mucho el relato de Betancourt, hasta el punto que la hizo llorar por la situación tan dramática que vivió y por los recuerdos que le trajo de su cautiverio. Afirmó que si bien siempre estuvo junto con ella, no la volvería a acompañar en una situación riesgosa como la que motivó su secuestro cuando ambas, en campaña por la presidencia, se dirigían a San Vicente del Caguán, zona de dominio de las FARC. Clara tuvo un hijo en cautiverio con un guerrillero: Emmanuel, quien también apareció a principios de año en un orfanato y ya se ha reencontrado con su madre. Durante los años de cautiverio en la selva, se dijo que Clara e Ingrid se distanciaron. Era mentira.


ANÁLISIS

La realidad se come a las FARC

Marcelo Cantelmi
Editor de Mundo, Diario Clarín.

Es tan grave lo que ha sucedido que pueden ser estas horas las del epílogo de la larga existencia guerrera de las FARC, la guerrilla marxista que ocupó de modo inexorable medio siglo de la historia de Colombia. Pero la agonía del grupo no es debida solo al tremendo golpe que supuso la liberación de Ingrid Betancourt, el último de una serie demoledora de reveses iniciada en enero de este año. La demolición del grupo comenzó más bien desde adentro y en ese juego se abrieron los espacios que la fueron haciendo por primera vez en extremo vulnerable.

La política de guerra de guerrillas desenganchada de una realidad histórica que no podía contenerla, es uno de los ejes de ese deterioro. Pero el principal ha sido la toma de civiles no beligerantes como herramientas extorsivas. Esa deformación delictiva fue en verdad el emergente de contradicciones internas que no fueron resueltas y por el contrario se agravaron agregando un alto nivel de impopularidad en el país y en el exterior.

Hacia adelante solo parece quedar el duelo entre halcones y palomas, con el previsible triunfo de los primeros y la deserción de los otros. La realidad se está comiendo a esta organización, que pierde así la chance de transformarse en una alternativa política. Convertida, al contrario, en un aliado inesperado de sus peores enemigos.

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