Morir de hambre, morir de sed

Las crisis convergentes de los alimentos y del agua


Jo-Shing Yang
CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


En los últimos meses, crisis alimentarias y disturbios por alimentos en todo el mundo han dominado los titulares de los periódicos y capturado la atención de los medios de información y de los dirigentes políticos del globo. Aumentos de precios de los alimentos y de las materias primas hunden a unos mil millones de personas en todo el mundo cada vez más profundo en la pobreza y las llevan al borde de la desnutrición e incluso la inanición – forzando a esas masas de gente angustiada a protestar en las calles. Por fin los dirigentes del mundo están prestando atención al sufrimiento de los crónicamente pobres y hablan ahora de ‘crisis alimentarias’ que hacen estragos en las vidas de los desesperadamente pobres. A estas alturas, la mayoría de la gente sabe que los motivos para los mayores precios de los alimentos son los mayores precios del petróleo (que afectan a los insumos agrícolas basados en el petróleo, tales como fertilizantes, pesticidas), mayores precios del transporte de alimentos, el desvío de maíz y otros productos agrícolas para producir etanol y otros biocombustibles; más demanda de alimentos de la clase media emergente de China e India (y sus deseos de subir por la cadena alimentaria, de comer más carne, huevos, y productos lácteos), y sucesos climáticos extremos asociados con el calentamiento global. Poca gente ha asociado la escasez de alimentos con la escasez de agua – es decir, aparte de unos pocos artículos escritos por analistas y expertos en agua (por ejemplo, la relación establecida por Fred Pearce entre la escasez de agua y las crisis alimentarias).

Después que los grandes bancos de inversión y especuladores de Wall Street han hecho subir los precios de alimentos, petróleo y otras materias primas, están apuntando al próximo recurso de importancia: el agua. Goldman Sachs insta a los inversionistas a concentrarse en el sector de alta tecnología de la industria global del agua de 425.000 millones de dólares, porque el agua es el “petróleo del próximo siglo.” Áreas potenciales de inversión para Wall Street incluyen a los fabricantes o prestadores de servicios de equipos de filtración de agua, desinfección ultravioleta, tecnología de desalinización basada en membranas, medidores de agua automatizados, y otros nichos especializados en la reutilización de aguas servidas (The Telegraph, 6 de junio de 2008). Goldman Sachs también publicó una gráfica llamada “Mayor rendimiento del sector del agua en relación con S&P 500,” mostrando tendencias de 2000 a 2008 en las que el índice del sector del agua subió a 400 mientras S&P 500 se quedó en, o por debajo de, el nivel de 100 (valores rebasados a 100).

Existe una crisis convergente en ciernes de los alimentos y del agua, con ocho tendencias extremadamente inquietantes e interrelacionadas en el agua, como sigue:

Según la región bajo estudio, cualquiera, o una combinación, de estos factores afectará los suministros, la entrega, y en tratamiento de agua fresca en los próximos años. También afectarán a la producción agrícola y de alimentos para miles de millones de personas en todo el mundo. Basta la concentración en solo dos factores de calentamiento global y de la disminución de acuíferos, como sigue, para darnos suficientes preocupaciones sobre la sostenibilidad y el futuro de la producción agrícola.

Algunos hechos:

El agua es la base de la agricultura – no sólo en el cultivo de alimentos, sino también en su elaboración. El agua es el fundamento de las ciudades modernas y de sistemas de saneamiento urbanos – desde nuestra fontanería doméstica hasta plantas centralizadas de tratamiento de aguas servidas. El agua es la base de las industrias y de la manufactura. El agua sustenta la naturaleza, la fauna y la flora. En esencia, la humanidad puede vivir sin petróleo – aunque de manera más primitiva – pero no puede sobrevivir sin agua. A pesar de su importancia, el tema del agua ha sido integrado con poca frecuencia en nuestras discusiones de las crisis alimentarias, excepto cuando hablamos brevemente del calentamiento global y de las sequías extremas que afectan a las regiones donde hay cultivos. Entrevistada por el New York Times (2 de junio de 2008), Barbara Helferrich, portavoz del Directorado del Medioambiente de la Unión Europea, dijo: “El agua será el tema ecológico de este año – el problema es urgente e inmediato. Si ya hay escasez de agua en la primavera, se sabe que va a ser un verano realmente malo.” Un escritor sobre el medio ambiente basado en el Reino Unido, Fred Pearce, escribió recientemente que la escasez de agua es una causa importante para las fallas en la producción agrícola que resulta en escasez de alimentos: por ejemplo: Ucrania, Australia, China, India, y Egipto han estado agotando sus ríos y aguas subterráneas hasta el punto que los agricultores ya no pueden irrigar sus cultivos – por lo tanto, la producción agrícola será reducida. El conocido analista Lester Brown ha estado prediciendo que la escasez de agua agravará aún más la escasez de alimentos en numerosos países.

Goldman Sachs anunció que el agua será el “petróleo del próximo siglo”

Por lo tanto tenemos que preguntar; ¿qué hay respecto al agua en medio de esta precaria economía global y la creciente fragilidad del mundo natural? ¿Cómo afectará la escasez y la volatilidad del suministro de agua a la producción de alimentos y a las crisis alimentarias? Una similitud entre el petróleo y el agua es la de la disminución del suministro y el rápido crecimiento de la demanda. Con la escasez, aparecen conflictos y guerras – este punto lo dejó en claro el libro de Michael Klare publicado en 2002 “Resource Wars” [Guerras por recursos]. Además, muchos otros analistas – desde los que trabajan para la CIA a los de Naciones Unidas y de la revista Forbes – han predicho hace tiempo que el agua es el principal recurso por el que las naciones irán a la guerra. El príncipe heredero holandés Willem-Alexander fue el anterior presidente del Foro Mundial del Agua en 2001; también es el nieto mayor del príncipe Bernardo de Holanda, fundador del grupo elitista, altamente secreto, llamado los Bilderberg en los años cincuenta; su madre, la reina Beatriz, es también miembro de los Bilderberg y principal accionista de Royal Dutch Shell. El antiguo Secretario General de la ONU, Boutros Boutros-Ghali también dijo: “El agua será más importante que el petróleo en este siglo” y que el agua es el próximo petróleo por el que las naciones librarán guerras. El difundo senador estadounidense, Paul Simon dijo: “Las naciones van a la guerra por el petróleo, pero hay sustitutos para el petróleo. ¿Cuánto más difíciles de resolver podrán ser guerras que sean libradas por el agua, un recurso aún más escaso para el que no hay sustituto?”

El vínculo entre el agua y los alimentos es evidente: sin agua, no puede haber una agricultura irrigada. Según el Telegraph en junio de 2008: “Una escasez catastrófica de agua podría ser una amenaza aún mayor para la humanidad en este siglo que los aumentos de los precios de los alimentos y el agotamiento implacable de las reservas de energía, según un panel de expertos globales en la conferencia ‘Los cinco principales riesgos’ de Goldman Sachs.”

Es ampliamente conocido que el genocidio en Darfur ha sido agravado por la competencia por recursos de agua y tierra entre nómadas árabes y agricultores africanos ya que sequías inducidas por el calentamiento global agravaron la desertificación en el norte de Darfur durante dos décadas. ¿Veremos en el futuro cercano, “disturbios por agua” y “guerras por agua” – o incluso genocidios y conflictos que se enmascaran como étnicos/tribales o religiosos cuando el conflicto real estalló por el agua? ¿Qué debiera preocuparnos y qué deberíamos hacer ahora para prevenir las crisis futuras por el agua? Concentrémonos en dos crisis inquietantes por el agua, la del calentamiento global y la de los acuíferos que se agotan.

Clima extremo, incertidumbres climáticas, y volatilidades en las precipitaciones

A pesar de los actuales debates científicos sobre si el calentamiento global es causado por el hombre o si es un ciclo planetario natural, una cosa es segura para los científicos: este cambio climático no es una anomalía temporal. El calentamiento global se agravará en las próximas décadas. El clima se hará más extremo e imprevisible en muchas partes del mundo: por ejemplo, en junio, hemos visto catastróficas inundaciones en Iowa y en otros sitios del Medio Oeste de EE.UU., que devastaron la siembra de maíz de 2008. Los glaciares se derretirán aún más rápido, reduciendo aún más los suministros de agua fresca en muchas regiones. Las precipitaciones se harán aún más imprevisibles; mientras algunas partes del mundo recibirán más agua mediante inundaciones y tormentas, otras sufrirán un suministro reducido de aguas subterráneas e incluso sequías. Mientras los analistas han citado “anomalías climáticas temporales” (Washington Post, 30 de mayo de 2008, refiriéndose a sequías en Australia) como una razón para el agudo aumento de los precios de los alimentos, el calentamiento global no es un fenómeno climático temporal que afecta a las regiones productoras agrícolas del mundo. En breve, las sequías, inundaciones, tormentas, huracanes, y los modelos climáticos extremos en todo el globo no son eventos a corto plazo. Globalmente, el clima extremo será agravado aún más por la intensificación del calentamiento global en la próxima década. Los modelos climáticos descontrolados y extremos serán algo permanente – limitando a su vez el suministro de agua fresca y la producción de alimentos en muchas regiones productoras de alimentos.

En enero de 2005, el Centro Nacional de Investigación Atmosférica de EE.UU. (NCAR) publicó nuevos análisis vinculando la creciente temperatura global al clima extremo, diciendo que el área afectada por serias sequías en la Tierra se ha más que duplicado desde los años setenta y comienzos de los años dos mil y que sequías generalizadas ocurrieron en el oeste y el sur de África, el este de de Australia, gran parte de Asia y Europa, y Canadá (Journal of Hydrometerology, 2005). “Las sequías y las inundaciones son eventos climáticos extremos que probablemente cambien más rápido que el clima promedio,” dice Aiguo Dai de NCAR. “Porque son de los desastres naturales más costosos del mundo y afectan a cantidades muy grandes de personas cada año, es importante monitorearlos y tal vez predecir su variabilidad.”

Unos pocos ejemplos de cómo el calentamiento global ha afectado la producción de alimentos y conflictos por recursos en todo el mundo, son los siguientes:

La desertificación es uno de los temas medioambientales más desatendidos de la actualidad, agravada por el calentamiento global. La desertificación es un problema crítico porque afecta la productividad de tierra arable y, consecuentemente, la producción de alimentos. Naciones Unidas ha estimado que más de 250 millones de personas son afectadas directamente por la desertificación en 110 países que ocupan un tercio de la superficie de la Tierra (esta cifra incluye a 135 millones de personas en peligro de ser expulsadas de sus tierras) y el sustento de mil millones de personas está en peligro. El que se esté degradando un 70% de las tierras secas agrícolas, en peligro de desertificarse, conlleva un precio de 42.000 millones de dólares por año. La desertificación además agrava la escasez de agua y degrada la tierra hasta el punto que ya no es productiva.

Los científicos pronostican que mientras el calentamiento global calienta el planeta, el clima será más húmedo en algunos lugares y más seco en otros. La peor parte de esos cambios del tiempo y de modelos volátiles de precipitación dejará a millones de personas sin suministros fiables de agua fresca para beber, la irrigación agrícola, y la energía hidráulica. El calentamiento global significa devastación para el futuro del agua y la agricultura de la mayoría de los países. Es obvio en consecuencia que tenemos que contar con que el calentamiento global disminuirá la disponibilidad de agua fresca a largo plazo, lo que a su vez reducirá también simultáneamente la producción de alimentos y empeorará la situación alimentaria y el hambre en muchos países en desarrollo.

Un futuro de más hambre debido a nuestra extracción insostenible de aguas subterráneas

Habitualmente cuesta 1.000 toneladas de agua para producir 1 tonelada de cereal. Se estima que casi un 10% del suministro global de alimentos (160 millones de toneladas de cereales) es producido actualmente mediante la práctica insostenible de extraer aguas subterráneas según USAID. Pero el agotamiento del agua subterránea no es sólo una amenaza para la futura producción de alimentos – contribuye al aumento del nivel del mar. Por ejemplo, investigadores que publican en Hydrogeology Journal, establecieron que las extracciones estimadas de aguas subterráneas en el mundo son entre 750 y 800 km3/año, y que esta masiva cantidad de agotamiento de acuíferos puede resultar en un aumento del nivel del mar:

“En todo el mundo, la magnitud de la extracción de aguas subterráneas de su depósito puede ser tan grande que llegue a constituir un causante cuantificable del aumento del nivel del mar. Por ejemplo, el volumen total extraído del acuífero de High Planes equivale a cerca de 0,75 mm. o sea un 0,5% del aumento observado del nivel del mar durante el Siglo XX. La reducción de la futura extracción de aguas subterráneas (y el aumento del acopio de agua subterránea) pueden ayudar en pequeña escala a reducir futuros aumentos del nivel del mar.” (Konikow and Kendy, 2005)

La extracción insostenible de las aguas subterráneas y del acuífero agravará los efectos de modelos volátiles de precipitaciones sobre la agricultura. El agotamiento de acuíferos en unos pocos países productores de cereales y alimentos con gran población a saber: EE.UU., México, China, e India – es brevemente resumida como sigue:

El agua es parte integral de una agricultura irrigada altamente productiva. Sin un suministro adecuado de agua, la producción de cosechas aumentará en todo el globo. Ante el calentamiento global asociado con el clima extremo, la agricultura también será adversamente afectada. Esta semana los precios del maíz llegaron a niveles de precio récord, estratosféricos, al conocerse las noticias diarias de las catastróficas inundaciones de Iowa, Illinois, Wisconsin, y en otros sitios a lo largo del río Mississippi River, y que los agricultores perderán la temporada de siembra debido a la tierra empapada por las inundaciones.

Hasta ahora ni siquiera hemos comenzado a discutir los serios problemas de la contaminación del agua de superficie y del agua subterránea, la privatización de los derechos sobre las aguas, la apropiación de recursos acuáticos por corporaciones, la infraestructura acuática que se derrumba, la mala administración del agua por municipalidades en todo el mundo, el aumento de la inflación global de los productos químicos y los insumos para el tratamiento del agua potable y de las aguas servidas, la creciente demanda, y el aumento de la presión sobre las fuentes existentes de agua a través de crecientes demandas de los consumidores de alimentos intensivos en su uso de agua (es decir carnes, productos lácteos, huevos), y el debilitamiento de las regulaciones gubernamentales para tratar la calidad del agua y el acceso al agua. Al analizar la condición del agua, vemos un futuro bastante sombrío – de más hambre – para los pobres del mundo.

Jo-Shing Yang es autor de “Ecological Planning, Design, and Engineering. Solving Global Water Crises: New Paradigms in Wastewater and Water Treatment. Small and On-Site Systems for Community Water Self-Sufficiency and Sustainability.” Correo electrónico: jsyang@alum.mit.edu

http://www.counterpunch.org/yang06212008.html

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